domingo, 30 de agosto de 2009

La ciencia del rock


Seis explicaciones matemáticas a los misterios del pop a partir de las últimas revelaciones musicológicas



Ésta es la primera entradilla de la historia que no responde las cinco preguntas clásicas del periodismo, sino que plantea seis:
  1. ¿Están las melodías cerca de acabarse?
  2. ¿Por qué el iPod parece el mejor de los djs?
  3. ¿Hay música para chicas y para machotes?
  4. ¿Por qué tengo muchos más discos en las letras M y S que en el resto?
  5. ¿Cuántos años faltan para que toda la música acabe en Internet?
  6. ¿Por qué la segunda canción del disco parece siempre la mejor?
Las preguntas son del jefe, así que hay que responderlas. Por fortuna no falta material en las librerías, con las recientes obras del neurólogo Oliver Sacks (Musicofilia, en Anagrama) o del músico y científico cognitivo Daniel Levitin (El cerebro y la música, en RBA), ambas originales y de un gran interés, y de algún otro libro. Además uno tiene sus contactos, así que vamos a ello.
La innovación no es una cuestión de combinatoria, sino de profundidad
Quizá ya esté en la Red toda la música, pero sólo en un sentido estrecho
- ¿Están las melodías cerca de acabarse o las canciones (no atonales, claro) son infinitas? El número de melodías dodecafónicas es fácil de calcular -son unos 500 millones-, pero difícil de interpretar. Casi toda la música es tonal, es decir, que se basa en generar y resolver tensiones sobre un punto de anclaje o reposo armónico (la tonalidad, como do mayor o la menor). Cualquier sistema tonal implica que unas notas (la tónica o ancla y sus socios naturales) se utilizan mucho más que otras en una melodía.
Lo que hizo Schönberg fue prohibir por estatuto usar una nota más que otra: la melodía dodecafónica debe llevar las 12 notas que hay en la escala, y ni una más. Schönberg no fue el primer músico atonal, pero sí el primero en proponer esa fórmula matemática simple para garantizar al compositor una atonalidad cristalina.Las posibles melodías dodecafónicas, por tanto, son las permutaciones de 12 notas tomadas de 12 en 12, que son 12! (12 factorial, o 12 x 11 x 10 x 9...), o cerca de 500 millones. La biblioteca de iTunes tiene seis millones de canciones, así que ahí parece haber margen para 80 bibliotecas iTunes más. Lo que ocurre es que poca gente llamaría melodías a la mayor parte de esos productos matemáticos.
Responde mi crítico musical favorito, Diego A. Manrique: "Uno de los primeros números de Rolling Stone se planteó la cuestión a principios de los setenta. ¿Se están acabando las melodías? No supieron responderla".
¿Cuántas melodías tonales hay? Una forma de estimarlo puede ser no partir de 12 notas, sino de 7: la escala diatónica descubierta por Pitágoras (do re mi fa sol la si), casi un producto de la física del sonido. Son las teclas blancas del piano, y casi cualquier forma en que uno toque esas teclas produce una melodía tonal.
Pero las permutaciones de siete notas tomadas de siete en siete apenas pasan de 5.000. Cada una debería estar repetida 1.200 veces en iTunes. Y aún puede que siete notas sean demasiadas. El mayor éxito de Weather Report, Birdland, se basa en una melodía de una simpleza insultante: sus cinco notas sólo dan 120 permutaciones. ¿Entonces qué pasa?
Que el diablo mora en los detalles. Cuando las primeras bossa nova fueron acusadas de monótonas, Antonio Carlos Jobim respondió con la Samba de uma nota so, donde la única nota de la melodía adquiere cinco significados radicalmente distintos según a qué acorde pertenezca. La innovación en música, como en todo lo demás, no es una cuestión de combinatoria, sino de profundidad, durará cuanto dure el talento.
- ¿Cómo funciona el shuffle del iPod, que a veces parece el mejor de los djs? "La reproducción de canciones obedece estrictamente a una selección aleatoria entre las que tiene almacenadas", dice el portavoz de Apple, Paco Lara. ¿Será entonces el azar el mejor de los djs? No. La clave está en el almacén, o en su guardián: un autómata llamado Genius. Es parte de la última versión de iTunes, el programa de Apple para reproducir, organizar, sincronizar y comprar música.
"iTunes 8 incluye la revolucionaria característica Genius", explica Lara, "que con un solo click en una canción crea una lista de reproducción con otras canciones de tu biblioteca que van bien juntas con ella". Pero entonces, ¿está programado en iTunes el concepto ir bien juntas? Aquí pinchamos: "Me temo que los algoritmos que están detrás de la tecnología Genius no están descritos públicamente".
Según Apple, Genius ayuda al usuario a "redescubrir las canciones favoritas que ya tiene", y le sugiere canciones afines "que todavía no tiene", por si quieren añadirlas a su colección. Genius combina tu información con los datos anónimos de millones de usuarios de iTunes y la procesa con esos misteriosos "algoritmos desarrollados por Apple". ¿De qué van?
Genius es un filtro colaborativo, un tipo de programa que recoge información sobre los gustos de todos y la usa para predecir el gusto de cada uno. Estos sistemas no funcionan sacando promedios, sino deduciendo pautas. Buscan a otros usuarios con tu mismo patrón de preferencias, y luego aplican un principio simple y eficaz: quienes han coincidido antes tienden a coincidir después. Los humanos somos así, y Genius lo sabe.
"Pruébalo", me dijo Lara, y así lo he hecho estos días. Es verdaderamente espectacular. Con muy poca información de partida -como una versión concreta de Summertime por el guitarrista de jazz Barney Kessel-, Genius ha clavado mi perfil de oyente, hasta el extremo de que ya me ha descubierto otros cuatro guitarristas a los que ignoraba por entero, y que me gustan mucho más que Barney Kessel, les confieso espontáneamente. ¿Cómo lo hizo?
Manrique explica: "Hay una empresa que se dedica a clasificar las canciones según características como el tiempo que tarda en entrar la melodía, el número de veces que se repite el estribillo o el tipo de armonías. Presumían de predecir los éxitos". Así funciona Genius -con criterios musicológicos- y por eso funciona tan bien.
Pero Genius también usa cualquier otro truco que le venga bien. Por ejemplo, le metí las gymnopédies de Erik Satie y me devolvió el tema de La lista de Schindler, de John Williams, que no se parece en nada. Genius lo había encontrado en Google. Y no reparó en que ése era otro John Williams: un guitarrista clásico conocido por sus transcripciones de Satie.
- ¿Hay una música para chicas y otra para machotes? "Sí, pero sólo en España", responde con humor (alemán) mi musicólogo y neurocientífico favorito, Stefan Koelsch, del Instituto Max Planck de Ciencias Cognitivas en Leipzig. "No, pero ya en serio, yo creo que las nanas las suelen cantar las madres más a menudo que los padres, pero puede ser una cosa cultural". En la que Koelsch, por cierto, no ve ninguna ventaja: "Yo personalmente creo que las nanas y otras canciones cantadas por los padres -y no sólo por las madres- tienen unos efectos muy beneficiosos para el niño".
El científico prosigue: "De modo similar, no pienso que haya una base biológica para las diferencias musicales entre sexos. Las distintas preferencias musicales de hombres y mujeres vienen determinadas sobre todo por la cultura, probablemente. Pero es cierto, por ejemplo, que la música de algunas cantantes es considerada 'para chicas' por los adolescentes, y despreciada por los chicos. Y también es verdad que se manejan perfiles sobre la distribución de género de los oyentes para una canción, una banda, una emisora de radio o lo que sea. Steven Brown recoge algo de esto en Music and manipulation". Ahí tenemos otro libro.
Manrique, creador del espacio Sólo para ellas en Radio 3, añade otro ángulo: "Los hombres tendemos a organizar nuestras preferencias con unos criterios más rígidos que las mujeres, como para convencernos de que controlamos la realidad; marcamos así nuestro territorio, y todo lo que queda fuera de la frontera tiene que ser necesariamente terrible". "Las mujeres están mucho más desprejuiciadas", prosigue el crítico, "y cuando escuchan música no tienen necesariamente que estar reforzando sus esquemas y estereotipos; tampoco necesitan comprarse todos los discos de B. B. King, por ejemplo".
- ¿Por qué en mi discoteca tengo muchos más discos en las letras M y S que en el resto? Ésta no es de música. También mi agenda del móvil está llena de emes -manolos, marías, manriques-, y algo similar pasa en los diccionarios. La preponderancia de la M se debe seguramente a que no hay mejor forma concebible de empezar una palabra: cerrando la boca.
- Al ritmo sostenido que llevamos de sumar canciones a la Red... ¿Cuántos años faltan para que toda la música acabe en Internet, si tal quimera es posible? Es posible que ya esté en la Red toda la música, aunque sólo en un sentido estrecho de la palabra "toda". También es verdad que, por ahora, muchas grabaciones descatalogadas sólo están disponibles en servidores de difusa legalidad. "Si encuentras algo que te interesa en una de esas páginas de descargas gratis", aconseja Manrique con ironía, "más vale que te lo bajes de inmediato, porque al día siguiente pueden haber cerrado 'por aviso legal'".
De todos modos, "hay miles de canciones que no han llegado a Internet, y que quizá nunca lleguen", dice Manrique. Las emisoras de radio, por ejemplo, tienen registradas innumerables interpretaciones en directo que emitieron desde sus estudios, y que rara vez se han editado en disco, y casi nunca han llegado a la Red. "¿O qué sabemos de la música de Indonesia, o de Manchuria en los años treinta?", se pregunta Manrique ahora que no le oye el jefe.
- Y acabamos con la sexta pregunta ¿Por qué el segundo corte del disco parece siempre la mejor? Responde mi periodista favorito, Walter Matthau: "Oh vamos Hildy, ¿quién llega al segundo corte?".

Javier Sampedro

sábado, 22 de agosto de 2009

FRAGMENTO LITERARIO: relatos fundido en negro

FRAGMENTO LITERARIO: relatos fundido en negro




Hacía un calor tremendo. El señor Cortázar se cruzó con un inspector fiscal. Extrañamente, la primera pregunta de éste no trató de temas de impuestos. La primera pregunta del inspector fiscal, con una sonrisa, fue simplemente:


-¿Tiene hora, señor?
El señor Cortázar no se dejó engañar por la simpatía aparente y por la pregunta pacífica. Había retirado un poco hacia atrás el puño de la camisa y se preparaba para decir la hora cuando fue interrumpido por un seco, aunque no antipático: "Páseme el reloj para acá".
El señor Cortázar, sin resistirse, desabrochó la hebilla del reloj y le entregó, como pensaba en aquel momento, todas las horas. "Que se quede con ellas para siempre, el maldito", se dijo entonces.
El inspector fiscal sonreía levemente mientras se guardaba el reloj en el bolsillo. Después, preguntó de nuevo, con un tono también suave: "¿Tiene prisa?".
El señor Cortázar respondió que sí, que un poco. "Deme sus zapatos", murmuró el inspector fiscal.
El señor Cortázar se agachó un poco, se descalzó, y entregó los zapatos. Y el inspector, sin pronunciar una palabra, se guardó la nueva ofrenda.
"¿Tiene frío?". El señor Cortázar pensó que el inspector se refería a sus pies, ahora apoyados directamente sobre el bellísimo suelo del país. Pero antes de que el señor Cortázar respondiese, el inspector fiscal murmuró: "Su chaqueta".
Ya no hacían falta verbos, todo estaba claro entre los dos. El señor Cortázar entregó el abrigo y una vez más el inspector lo guardó en su maleta. Lo mismo pasó con los pantalones, la camisa, la cartera; en fin, todo.
Cortázar estaba ahora desnudo, sometido a las miradas críticas y burlonas de quienes pasaban. Aquélla era una vergüenza que jamás olvidaría.
"¿Tiene algún arma en casa?", preguntó el inspector fiscal, súbitamente. El señor Cortázar respondió que no. "¿Sabe manejar un arma?". El señor Cortázar no era capaz de mentir: "Sí", respondió.
"Pues entonces...", dijo el inspector fiscal, revelando en aquel momento, por primera vez, una voz profunda, melancólica, la voz más triste que jamás le fuera dado oír al señor Cortázar (desde que éste estaba vivo y era capaz de oír).
"...Pues entonces", dijo el triste inspector fiscal al obediente señor Cortázar, mientras le pasaba un objeto reluciente, "tome esta arma cargada, señor Cortázar y, por favor, con un solo tiro, sin fallar, vénguese".
Gonçalo Tavares es autor de Jerusalén (Mondadori). Traducción de News Clips.

martes, 18 de agosto de 2009

Si no hay sexo, no hay comida

Una nueva ley permite a los hombres de etnia hazara dejar sin alimentos a la esposa que rehúse satisfacer sus deseos


Al presidente de Afganistán, Hamid Karzai, financiado por la comunidad internacional que combate al integrismo talibán, le llueven críticas por la nueva ley dedicada a la mujer chií, que fue publicada el domingo. El texto permitirá a los maridos de la etnia hazara que profesan esa confesión (el 9% de los afganos) castigar sin alimentos a sus esposas si éstas les niegan el tamkeen, el derecho a la satisfacción de las necesidades sexuales.

Según el mulá Zada, la norma está destinada a proteger a la mujer chií En uno de los barrios hazaras de Kabul varios hombres sesteaban ayer sobre un carromato. El taxista Hatezoulá asegura que no ha oído hablar de la ley. "Trabajo de cuatro de la mañana a 11 de la noche. No tengo tiempo para saber". Cuando se le explican algunos contenidos de una ley cuya tramitación y aprobación ha sido semiclandestina, afirma: "La mujer debe pedir permiso al marido para salir de casa. Lo dicta la ley islámica". ¿Y el marido no pide permiso a la mujer? Sorprendido estalla en una carcajada: "No, el marido es libre". A su lado, Zahin dice que jamás castigaría a su esposa sin comida porque ella le negara el derecho al sexo. "Hay muchas maneras de lograrlo", dice guiñando un ojo. Debe saber de lo que habla pues tiene 10 hijos.
En el centro de rehabilitación del Comité Internacional de la Cruz Roja, donde se atiende a amputados de guerra y a personas con problemas locomotrices, sólo Zaba, que trabaja allí, se aviene a conversar. "No he oído nada de esa ley porque no tengo televisión. No tengo problemas para salir a trabajar; soy la única que tiene empleo. Las mujeres chiíes somos libres. Vivimos en un país que pertenece al islam y las cosas son de esta manera".
En la mezquita de Janal-mina, el mulá Mohakik Zada recibe al periodista en la biblioteca. Tiene entre sus manos un libro modesto de tapas blancas que contiene la polémica ley. Se convirtió en el líder espiritual del barrio hace ocho años, tras la expulsión de los talibanes. Sostiene que el verdadero islam está en el centro y no en los extremos. Preguntado por los aspectos más polémicos de la ley, explica que ésta es una norma destinada a proteger a la mujer chií. "Le otorga muchos derechos. Sólo el tamkeen beneficia al hombre, pero es falso que la ley permita castigar a la esposa sin comer. (...) La prohibición de salir de casa sin permiso está en el Código Civil. No es algo nuevo. La norma representa una mejora porque la mujer podrá salir sin permiso en caso urgente, como una enfermedad".
Junto al mulá se sientan tres estudiantes coránicos que asienten a sus palabras como si fueran un oráculo. Mohamed Mohaqqeq habla un inglés perfecto: "La mujer puede imponer todas las condiciones que desee antes del matrimonio: que no se le exija ese permiso para salir, no llevar el burka o cuestiones de divorcio. La ley les ampara. Lo que sucede es que casi ninguna conoce la ley ni sus derechos". El mulá añade: "El hombre se compromete a mantener a la mujer en todo desde el momento que ésta sale de casa de su padre, y es lógico que tenga el derecho de permitirle o no salir a la calle".
Aunque Mohakik Zada insiste en que la ley no incluye el castigo sin alimentos, no es capaz de encontrar el artículo para leer textualmente. Afirma que el Corán regula la obediencia de la mujer en el tamkeen y establece cuál debe ser la graduación del enfado del esposo. "Primero, dejar de hablarle; después, separar las camas; tercero, darle un aviso, y sólo en último lugar está permitido golpear suavemente sin causar heridas". El mulá sostiene que la ley mejora la situación porque permite que la mujer se niegue en caso de menstruación o dolencia, y acusa a la prensa extranjera de sacar este asunto de contexto. "Ocurre en Irak, en Irán y en Siria, ¿por qué tanto ruido con Afganistán?".
R. LOBO

sábado, 8 de agosto de 2009

Por qué la Iglesia teme a los diferentes?

A la jerarquía católica le da miedo todo lo que se salga del orden por ella trazado en la liturgia, la fe, la familia, el sexo. Sin embargo, el profeta de Nazareth en el que se inspira fue un ser distinto, un heterodoxo

Con el papa Benedicto XVI, el miedo de la Iglesia católica hacia los diferentes se ha agudizado. Se estudian incluso nuevas formas de castigo a los sacerdotes que se casen civilmente. A Roma le da miedo todos los distintos, los que disienten de las rígidas normas de conducta por ella trazadas. Teme a los diferentes sexuales: gays, lesbianas, transexuales, prostitutas; a los diferentes religiosos: ateos, agnósticos, animistas, protestantes, judíos o musulmanes. Le irritan los divorciados, los sacerdotes que dejan los hábitos, las mujeres que abortan, los que practican la eutanasia, los suicidas, los adúlteros, los drogadictos. Arrecia sus castigos contra todos ellos.
Viví de cerca el drama de un embajador español ante el Vaticano, que se había separado de su mujer y se acababa de enamorar de otra. Lo vi algunas semanas desesperado. Pasó, de ser considerado un embajador simpático, preparado y fiable a ser persona non grata. Desesperado y desorientado, pidió ayuda y consejo a un alto prelado de Roma. "Hijo mío, eso tiene sólo una solución y está en las manos de Dios", le espetó con la mayor naturalidad. Se refería a que Dios tendría que enviar la muerte a su ex mujer, para que pudiese casarse con la otra. El embajador saltó del sillón horrorizado.
¿De dónde nace este miedo al diferente en la Iglesia, cuando Jesús de Nazareth, en quien dice inspirarse, era un ser diferente, que actuaba fuera de las normas, más aún, estaba contra las normas de su iglesia, la judía, cuando consideraba que contradecían la libertad del hombre? Se pronunció contra la ley del sábado, sagrada para los creyentes judíos; contra los sacrificios de animales en el Templo y las especulaciones económicas derivadas de aquellos sacrificios. La tomó a latigazos contra aquellos mercaderes.
A la Iglesia le da miedo todo lo que no se encuadra en el orden por ella trazado. Le gusta sólo la familia tradicional, por ejemplo, y cualquier intento de búsqueda de nuevas formas de relación humana más aptas a la mentalidad del tiempo, lo castra antes aun de ponerlo en discusión.
Lo mismo ocurre con el doloroso modo de la mujer de deshacerse de una gestación que puede ser su muerte psíquica, social o física. Y aún aquí la Iglesia tiene dos pesos y dos medidas, si se trata de una mujer seglar o de una religiosa. ¿Qué aconseja a los responsables de las monjas que, por ejemplo, en las Misiones, son violadas y quedan embarazadas? ¿Les deja libertad para dar a luz a ese hijo? ¿Qué haría con él la religiosa a la que no podría echársele de la Congregación pues había sido injustamente agredida? Me consta, de buenas fuentes que Roma da normas secretas a sus obispos al respecto.
En lo relativo al celibato obligatorio para los sacerdotes, se trata de algo realmente absurdo históricamente ya que sabemos que no sólo Jesús, los apóstoles y los primeros Papas estaban casados, sino también los obispos en los primeros siglos del cristianismo. Lo único que se les pedía a esos obispos casados era que tuvieran una sola mujer, para dar ejemplo a los fieles. ¿Cabe mayor hipocresía que el caso de dos parroquias en una misma ciudad, en las que en una, el sacerdote puede estar casado porque se convirtió del protestantismo al catolicismo cuando ya estaba casado, y en la de al lado el cura católico, que si quiere casarse, tiene que dejar la parroquia y el sacerdocio?
Al Jesús hombre, la Iglesia lo divinizaría más tarde para cubrir sus flaquezas. Él nunca se dijo Dios, sólo "hijo del hombre" que en arameo significa uno como los demás. Lo divinizó para cubrir sus miedos, a la muerte por ejemplo: sudó sangre de pavor en el Huerto de los Olivos y pidió a Dios que le ahorrase los horrores de la crucifixión. No era un héroe. Fue tildado de bebedor y comilón. En ninguna circunstancia de su vida fue un hombre de orden. Fue un antisistema. Su vida y sus dichos eran una paradoja y una contradicción. Arremetió contra la familia tradicional, algo sagrado entre los judíos: "¿Quiénes son mi madre y mis hermanos?" (Lucas 13,31ss), se preguntaba. Defendía a las mujeres adúlteras (Juan 8,3ss) contra la hipocresía de los fariseos, y exaltaba a las prostitutas: "Ellas tendrán un lugar mejor que vosotros en el Reino de los Cielos" (Mateo 21,31). Era amigo de todos a los que el sistema y el Templo marginaba, de los considerados de mala reputación como publicanos y pecadores.
Fue tachado de todo lo que puede ser acusado un diferente. Sobre todo fue considerado un endemoniado y un loco y en aquel tiempo la locura daba más miedo y producía más rechazo que hoy. Lo consideraban loco sus mismos hermanos: "está fuera de sus cabales", decían de él, como se lee en Marcos 3,20. Tan loco que los suyos fueron a recogerlo para llevárselo a casa. Tan fuera de sí, que quisieron despeñarle. Llegaron hasta a apedrearle, algo muy serio en aquel tiempo si se piensa que la pena de muerte más conocida entre los judíos era la lapidación o apedreamiento. La muerte en la cruz no era judía, era romana.
La Iglesia ha tenido y sigue teniendo miedo del Jesús hombre. Profesa que "se encarnó", que nació de una mujer, que tuvo todas las pasiones humanas, pero en realidad, cubre su humanidad con un tupido velo divino, para alejarlo de los hombres. Para los de su tiempo, Jesús era un profeta loco, que había salido de una aldea insignificante como Nazareth cuyo nombre ni aparecía en los mapas de aquellos tiempos, que no tenía miedo al poder al que más bien desafiaba. Al rey Herodes que le mandó un aviso para que dejase de predicar, les respondió llamándolo "zorra". Lo desobedeció.
Jesús no era un diplomático, ni hombre de medias tintas. Tenía alergia a la hipocresía y a la violencia. No condenaba, salvaba. No soportaba a los que juzgaban a los demás. Lo perdonaba todo. Sufría viendo sufrir. Curaba las enfermedades. No tenía miedo de la alegría, de la felicidad, ni del sexo. Multiplicó el vino en las Bodas de Canaá para que siguiera corriendo la fiesta. No dejaba ayunar a sus apóstoles. Comía y bebía en las mesas de los ricos fariseos, aunque personalmente era pobre, sin casa y a veces sin qué comer. Era un inconformista.
¿Cómo encajar este perfil del hombre-Jesús, un verdadero diferente en su sociedad, en la Iglesia católica, que aparece cada día más lejana de sus orígenes, con sus condenas, con sus alergias a todo lo que no comulga con ella, con sus adversiones al sexo, con su miedo a los que no piensan como ella, con su arrogancia de creerse la única fe verdadera?
Los Evangelios son escritos que la Iglesia considera inspirados por Dios, pero en la práctica los teme. Quizás por ello, poco a poco, los ha ido endulzando, tergiversando o sustituyendo por la teología, por el derecho, por los catecismos, por las encíclicas, por las bulas, por millones de decretos, generalmente de condenas.
Hasta a Francisco de Asís, el santo más parecido al profeta de Nazareth, que no quería para sus discípulos más reglas que las que están escritas en los Evangelios, le obligó el Papa de entonces a sintonizar con la Iglesia oficial de Roma. Le obligó a escribir una Constitución para su nueva Orden. A la Iglesia nunca le han bastado los Evangelios.
A mi mujer, autora de libros de poesía la invitaron una Navidad a ir a visitar un manicomio femenino de Río. Colocaron una mesita con sus libros para que los locos pudieran abrirlos y leer algunos de sus versos. Le pusieron a una enfermera de protección. No hizo falta. La poesía fue su mejor calmante aquel día. Una esquizofrénica, tras haber leído uno de sus poemas se le acercó y le dijo: "Dime la verdad, tú tienes que ser una loca como nosotras para poder escribir estas cosas".
Existe la locura del arte, la locura de la ciencia, la locura de la pasión amorosa, la locura por las aventuras, la dura locura de la mente. La de Jesús era la locura por todos los marginales, por los diferentes y sus debilidades. ¿Y la locura de la Iglesia? Desgraciadamente, la de la Iglesia oficial, la de la Iglesia de Roma, la de Benedicto XVI -no la de las periferias- sigue siendo más bien la locura del poder y de los anatemas. Aquel Jesús diferente, se ha quedado ya muy lejos de ella.
JUAN ARIAS

viernes, 7 de agosto de 2009

"Cineastas contra la Orden"


Un grupo de profesionales recoge firmas contra el desarrollo de la ley del sector porque "elimina la diversidad cultural"

Los correos electrónicos del mundo del cine están que arden este verano. No descansan ni en periodo vacacional.
Unos a favor y otros en contra de la orden ministerial que desarrolla la Ley de Cine de diciembre de 2007 y que, elaborada en junio pasado, está todavía en proceso de debate. "Cineastas contra la orden". Así se presentan a sí mismos los promotores de un manifiesto que está intentando recoger firmas entre los distintos sectores del cine en contra de la orden que ha elaborado el Ministerio de Cultura y que desarrolla la Ley de Cine. En un tono muy crítico y casi apocalíptico, el manifiesto, al que ha tenido acceso este periódico, afirma que la citada orden ministerial, cuyo contenido fundamental es la regulación de las ayudas a la cinematografía, es totalmente ajena al espíritu de una ley "que defiende el cine español como cultura en su pluralidad de contenidos, valores y presupuestos", que sólo apoya a los grandes y a aquellos empresarios que "pretenden exclusivamente obtener rentabilidad económica" y que fomenta las prácticas monopolíticas. La Ley de Cine fue elaborada durante el mandato del anterior director general del ICAA (Instituto de Cinematografía y las Artes Audiovisuales), Fernando Lara, mientras que la orden ha partido del nuevo responsable del ICAA, Ignasi Guardans. En estos momentos, la orden se encuentra en fase de consultas entre los distintos sectores afectados.

El manifiesto, con el encabezamiento "los directores y productores de pequeñas y medianas producciones del cine español", ataca duramente el texto ministerial y señala que "por primera vez, las ayudas del ICAA se concederán en función de si una película es cara o barata, y no según su contenido o su interés para el público". También se asegura que con el borrador de la orden se "pretende desterrar el cine que se hace por menos de dos millones de euros de inversión" y que "sólo recibirá dinero quien ya lo tiene o quien está seguro de generarlo". De aprobarse en su redacción actual la orden ministerial, según los firmantes del manifiesto, provocará la eliminación de facto de alrededor de un 60% de las producciones anuales "que son, de hecho, las que producen un cine de diversidad cultural, de una mirada en gran medida diferente e innovadora".
Aunque los promotores aseguran contar con más de 100 firmas, este periódico se puso en contacto ayer con dos de ellos, Isabel Coixet y Vicente Aranda, y ambos aseguraron no saber nada del tema. "¿Ah, sí?", respondió sorprendida Coixet cuando supo que su nombre era uno de los que figuraban en el manifiesto. "No he leído la orden y no he firmado nada", dijo la directora catalana. También Vicente Aranda afirmó desconocer el texto. "A lo mejor han utilizado mi nombre porque creen que puedo estar de acuerdo", añadió el realizador de Amantes. Los promotores del manifiesto aseguran también contar con las firmas de, entre otros, Carlos Saura, Fernando Trueba, Luis Miñarro, Montxo Armendáriz o Javier Fesser.
El descontento que desprende este manifiesto, puesto en circulación con el director del ICAA, Ignasi Guardans, de vacaciones, ha llegado hasta el gabinete de la ministra de Cultura Ángeles González-Sinde, en cuyo departamento se habla ya de una posible reunión con los firmantes.
Los convocantes del documento, que, de momento, no quieren hacer público el documento "privado" para el que están buscando más apoyos, proponen que en la posible reunión con Cultura esté por supuesto presente Guardans como responsable último de la elaboración de esta polémica orden ministerial.

ROCIO GARCIA